Margarita bss Margarita bsss
En mi vida de niño y de mi familia, las mascotas siempre estuvieron presentes. Como olvidar a Brillo, él era un gato gris que hacía honor con su pelaje a las esponjas de acero fino de lavar las ollas.
Ese bandido gato tenía una predilección por dormir sobre el caliente televisor, blanco y negro. Un aparatote marca Admiral con perilla sintonizadora, todavía faltaba mucho para que llegarán los controles remotos . Este último hubiera sido muy útil pues cada vez que Brillo caía bien dormido en los brazos de morfeo había que levantarse a quitar su pata que terminaba sobre la pantalla del tele. Era una y otra vez hasta que uno se hartaba y espantada al jodido gato a buscar otra guarida para dormir.
A Brillo le antecedieron y sucedieron muchos y muchas. Con la llegada de mi hermano mayor Antonio del primer matrimonio de mi padre a vivir con nosotros llegó Margarita. Ella era una gata manchadita, amarillo, negro, blanco.
Bueno y acá viene el porqué del título. Resulta que la vecina nuestra se llamaba Margarita también entonces como pueden imaginar más de una vez salí a llamar a la gata y me contestaba la vecina. Lo anterior dejo de suceder creo cuando ella se dio cuenta que tenía el mismo nombre que la gata.
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