sábado, 15 de septiembre de 2012

Sobre la ...


¿Qué tienen en común personajes como Al Capone, el político Ottón Solís, El Inspector Gadget o el folclorista nacional, Lorenzo "Lencho" Salazar, o el personaje de Chespirito, Chaparrón Bonaparte ? 

Todos ellos en algún momento tuvieron o han tenido sobre sus cabezas, un sombrero.

Yo ocasionalmente los uso y no tengo demasiados, pero sí me gustan mucho. Tengo un sombrero informal  o playero hecho en Nicaragua, un sombrero de paja que creo compró mi amigo, José Mairena en el país del norte y que nunca devolví; un chonete o sombrero campesino de Costa Rica, varias  gorras deportivas  y el que luzco actualmente en la fotografía que acompaña este escrito.

Decidí hace unos días aparecer en mi trabajo con mi nuevo sombrero. Esto ocasionó conmoción en algunos de mis compañeros y me hizo mucha gracia. Fue tan  numerosa la cantidad de reacciones que tuve de ellos que me motivaron a escribir sobre tan singular prenda de vestir.

No tengo idea por cuanto tiempo en este país, el sombrero fue parte del quehacer cotidiano de muchos caballeros. Con las damas, el panorama cambia un tanto, pues estas prendas siempre han estado vinculadas a acontecimientos como fiestas formales o informales y algunas otras actividades al aire libre.

En dos campos recuerdo referencias a sombreros. En la literatura, un  título: ¨El sombrero de tres picos¨ del español, Pedro Antonio de  Alarcón y de mi vida como explorador a Sir Baden Powell como líder del movimiento scout en el mundo. Este señor con su sombrero de doble pedrada.

La verdad, nunca pensé que pudiera escribir tanto de los sombreros.

En mi disco duro interno está mi abuelo materno, Enrique Wright con su sombrero a un lado de la silla y leyendo el diario. Aunque he de admitir que me llamó más la atención el periódico. Claro dichoso mi abuelo que vivió en esa época donde usaban los sombreros.

También tengo leves imágenes de mi tío abuelo Tomás, de él, sí recuerdo su sombrero era negro como su traje. Era un hombre alto y con esa vestimenta lucía imponente.

La verdad me siento contento con mi nuevo sombrero y llegó a mis manos de una forma bien particular que otro día comentaré.

También en publicaciones posteriores escribiré sobre los sombreros en las damas y la fascinación que me produce.