domingo, 8 de abril de 2018


Soledad y Depresión


En 1986, yo salía de mi secundaria. Recuerdo verme en mi baile de graduación en la Cueva del Club de Leones en Alajuela. Todo el ambiente era felicidad. Las madres le hacían retoques en los cabellos a sus hijas con sus vestidos de fiestas, nosotros los caballeros con traje y corbata, el mío era crema, lo recuerdo.

Reitero todo era alborozo, todo menos yo. Yo ese día, en ese momento no me sentía feliz y no sabía la razón estaba con mi madre y mis compañeros de secundaria pero en mi toda aquella felicidad del momento no estaba presente y de eso da evidencia una fotografía de ese día.

Fue mi primer cuadro de depresión aunque yo no lo sabía. Luego vino mi entrada a la Universidad yo estaba muy contento de poder ingresar a la Universidad de Costa Rica y pronto estar en las aulas de Ciencias de la Comunicación Colectiva. Bueno no fue tan pronto ingresé a la Escuela hasta 1989, dos años después de mi ingreso en el Alma Mater mientras cumplí con todos los requisitos de ingreso por promedio ponderado. Fue duro.

Ya una vez en la Escuela de Comunicación fui feliz. El primer semestre incluso ya teníamos (un grupo de compañeros) un empleo u oportunidad como practicantes en Producciones Escazú, una productora de televisión en La Sabana.

No se precisar cuando pudo haber sucedido en 1990 presenté un cuadro fuerte de depresión. Me quedaba en mi casa y no asistía a la Universidad. Mi  madre encontró mi diario o "de vez en cuando" como yo le llamaba. Era un cuaderno donde anotaba hechos de mi vida.
Mi madre lo hojeó y descubrió que yo estaba muy mal incluso cerca de atentar contra mi vida.

Ante la situación anterior fui atendido y por referencia de mi prima que es médica por un psiquiatra en la Ciudad de Heredia, creo que él ya falleció. El me recetó mis primeros medicamentos.

Luego, mi vida continuó  y egresé como Bachiller en Comunicación Colectiva en 1992.

Hago todo este preámbulo para hablarles de este padecimiento que me afecta desde entonces. Hoy con 48 años sigo por acá. A lo largo de todo este tiempo se han presentado episodios que de una u otra forma he debido sortear.

En 1995 contrae matrimonio con Ruth Piedra una periodista sancarleña que laboraba en el ya desaparecido  noticiario Univisión dirigido por mi compañera de aulas, Amelia Rueda y donde fue a parar muchos de mis compañeros y compañeras.

Durante mi matrimonio con Ruth, de 8 años no se presentó ningún episodio de depresión. Luego de nuestro divorcio retorné a vivir en Alajuela.  Esa sombra que me baja el ánimo se hizo presente nuevamente no inmediatamente al divorcio pero si unos tres años después.

Nuevamente recurrí a los medicamentos y pude salir de esa crisis. Mientras tanto mi vida transcurría en un nuevo empleo en el Sistema Nacional de Radio y Televisión.

En el 2009, en julio recibí la llamada de mi ex compañero de universidad, Edgar Silva y en agosto ingresé a laborar a Canal 7 como  realizador de la Revista Televisiva Buen día. En octubre de 2014 fui despedido de  Buen día y ese mismo día, Edgar dejó el Canal 7.


Antes de ese episodio, les puedo asegurar que mi ánimo no era el mejor. En ocasiones no iba con la mejor disposición a trabajar  creo que las exigencias sobre Edgar de parte de sus superiores enralecieron el aire entre quienes eramos sus subalternos.

Muy pronto a la salida por despido del Canal, la depresión volvería. Debo decirles que para entonces ya estaba casado con mi segunda esposa Jennifer con quien contraje nupcias solo un mes antes de ingresar a Televisora de Costa Rica.

Jenni si ha vivido conmigo estos cuadros de depresión. Pasé un año sin trabajo y gracias a la colega Patricia Navarro en noviembre de 2015 ingresé a laborar a la UIA como Coordinador de Laboratorio de Radio y Televisión de la Escuela de Periodismo. He trabajado desde entonces ahí  con ese puesto y como profesor por cierto en un cuatrimestre "la depre" me sacó de combate parcialmente y en otro totalmente.

Siempre he relacionado la depre con la soledad. La viví de niño cuando mi madre se fue a trabajar cuando yo estaba en el kinder. Y nunca me he sentido muy bien estando solo.  A veces lo disfruto pero en otras ocasiones me provoca mucha ansiedad.

Hoy aproximándome a los dos cuartos de siglo vividos creo que es hora de hacer un replanteamiento y cómo enfrento la soledad. Debo de tener  una conciliación con ese niño que quedó solo  y aprender a vivir mi soledad con entereza lo mismo que factores como la lluvia tampoco me afecten.

En otra publicación ahondaré más sobre esto.






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